Hoy toca partido nuevamente. Balonmano. Adrenalina, liberación, desahogo, sacrificio, euforia, admiración, coraje ... Pocos conocen tan bien este deporte, pocos saben lo que se pierden.
Cuando explico a los niños qué es el balonmano siempre me preguntan: ¿ Es como el fútbol pero con la mano?, ¿es como el baloncesto pero tirando a una portería ? Y siempre me toca suspirar y decir, el balonmano es balonmano. Ni fútbol ni baloncesto. Es tan desconocido este deporte como grandioso. Hay otros deportes, como por ejemplo el fútbol sala(en mi opinión) en el que necesitas tener calidad, ser talentoso, algo innato. En balonmano necesitas habilidad, necesitas esfuerzo, necesitas comerte al rival mentalmente, como pasa en el tenis.
"El esfuerzo sin talento siempre gana al talento sin esfuerzo". Esto es algo que me he encontrado a lo largo de los pocos años que llevo en este mundo, he visto cómo jugadoras con muchísimo talento, o con condiciones idóneas para este deporte, terminan dejándolo por no esforzarse. Por otro lado, jugadoras que se dejan la piel en la cancha, que luchan cada balón como si fuera el ultimo, llegan a donde quieren. Imagínense a dónde llegaría aquellas otras talentosas si se esforzaran... Cada uno pone sus limites, naces con unas condiciones y sólo tu puedes mejorarlas.
El poco conocimiento y repercusión que tiene, también lo hace más divertido. Hace que sea de sólo unos pocos, nos hace afortunados a los que disfrutamos de él y a los que podemos seguir experimentándolo día a día y enseñándoselo a los mas peques.
Los valores que representa este deporte son innumerables, el sentimiento de equipo, la humildad y sacrificio con el que afrontamos los golpes tan fuertes que nos damos en cada partido, el levantar del piso al rival sabiendo ambos que si vuelve a intentar entrar volveré a intentar pararlo. A veces, cuando veo algún partido de fútbol, deporte del que soy aficionada y cada vez tengo más claro que es gracias al espectáculo en si y no al deporte, comparo los golpes que nos damos las jugadoras de balonmano y pienso que los futbolistas no aguantarían ni un simple partido con un árbitro de balonmano, esos que levantan la mano y te enseñan dos dedos si les respondes solo una milésima de lo que lo hacen los futbolistas. Y recuerdo en el instituto, cuando jugábamos al fútbol o al baloncesto, todos decían que éramos una brutas, unas salvajes. Nosotras simplemente nos reíamos y decíamos, te invito a que vengas a un partido y veas los golpes que nos damos. Y cierto era que, cuando esos amigos futbolistas, tenistas, baloncestistas venían a vernos, alucinaban... y en la mayoría de los casos nos admiraban como a pocas.
Los deportes de equipo educan a los niños, les hacen crecer compartiendo triunfos y derrotas, valorando el aprendizaje que ambos resultados dan cuando sabes verlo.
Balonmano, ese gran desconocido....